Daily Word of Encouragement 1.7.26 - Mike Harrison
__largepreview__.webp)
Connect with God - Psalm 119:9-16 - January 7, 2026
9 How can a young man keep his ways pure? By living according to your word.10 I seek you with all my heart; do not let me stray from your commands. 11 I have hidden your word in my heart that I might not sin against you. 12 Praise be to you, LORD; teach me your decrees. 13 With my lips I recount all the laws that come from your mouth. 14 I rejoice in following your statutes as one rejoices in great riches. 15 I meditate on your precepts and consider your ways. 16 I delight in your decrees; I will not neglect your word. (Psalm 119:9-16)
Psalm 119 is the longest chapter in the Bible, with 176 verses. Almost every verse points to God’s Word through words like law, precepts, commands, statutes, and decrees. As followers of Jesus Christ, we believe the Bible is God’s holy, inspired, and infallible Word. Paul reminds us that Scripture is “God-breathed and useful for teaching, correcting, rebuking, and training in righteousness” so that we can be fully equipped for every good work (2 Timothy 3:16-17).
The Psalmist describes a problem that all of us face. The problem is keeping our ways pure. To be pure means to be free from contamination, and clean in both heart and mind. The world around us is filled with corruption, lies, and deception, all of which try to pollute our hearts and minds. David prayed, “Create in me a pure heart, O God” (Psalm 51:10). As followers of Jesus, we desire hearts that are pure and devoted to God.
The question is, how can we keep our ways pure?
The answer is simple but powerful: live according to God’s Word. Let it guide your thoughts, decisions, and actions. The Psalmist gives two steps.
First, seek the Lord with all your heart (Matthew 22:37). Second, hide or treasure His Word in your heart. This is not something we can do on our own. Jesus said, “Apart from me, you can do nothing” (John 15:5). Paul also tells us, “Live by the Spirit, and you will not gratify the desires of the sinful nature” (Galatians 5:16). Our hearts are purified as we submit to the Lord, trust and obey His Word, and let the Holy Spirit work in us (2 Corinthians 1:21-22). This is sanctification, the process of becoming more like Jesus. We are sanctified by His truth; His Word is truth (John 17:17). God instructed Joshua to meditate on His Word day and night (Joshua 1:8). When we follow this prescriptive pattern, seeking the Lord with all our heart and treasuring His Word, we gain the capacity to meditate on it daily. This practice shapes our lives and helps us avoid the things that pollute our hearts. When we hunger and thirst for righteousness (Matthew 5:6) and live on every word from the mouth of God (Matthew 4:4), we can throw off the things that hinder us (Hebrews 12:1-3) and turn away from every wrong path (Psalm 119:103-105).
When we follow the steps in verses 9 to 11 by seeking God with all our heart and treasuring His Word in our hearts, we can read verses 12 to 16 with a pure heart. With our hearts focused on God, we can truly praise Him, reflect on His commands, and find joy in living according to His Word. These verses become more than words on a page. They guide us, encourage us, and show us how to live in a way that honors God.
Lord Jesus, help me to seek you with all my heart. May your hand be ready to help me, for I have chosen your precepts. Amen.
-Mike Harrison (Connect Conference 2026 Speaker)
Conéctate con Dios - Salmo 119:9-16 - 7 de enero de 2026
9 ¿Cómo puede un joven mantener puro su camino? Viviendo según tu palabra. 10 Te busco con todo mi corazón; no me dejes desviarme de tus mandamientos. 11 He escondido tu palabra en mi corazón para no pecar contra ti. 12 Alabado seas, Señor; enséñame tus decretos. 13 Con mis labios relato todas las leyes que salen de tu boca. 14 Me regocijo en seguir tus estatutos, como quien se regocija en grandes riquezas. 15 Medito en tus preceptos y considero tus caminos. 16 Me deleito en tus decretos; no descuidaré tu palabra. (Salmo 119:9-16)
El Salmo 119 es el capítulo más largo de la Biblia, con 176 versículos. Casi todos los versículos apuntan a la Palabra de Dios a través de palabras como ley, preceptos, mandamientos, estatutos y decretos. Como seguidores de Jesucristo, creemos que la Biblia es la Palabra santa, inspirada e infalible de Dios. Pablo nos recuerda que las Escrituras son «inspiradas por Dios y útiles para enseñar, corregir, reprender y entrenar en la justicia», para que podamos estar completamente equipados para toda buena obra (2 Timoteo 3:16-17).
El salmista describe un problema al que todos nos enfrentamos. El problema es mantener nuestros caminos puros. Ser puro significa estar libre de contaminación y limpio tanto en el corazón como en la mente. El mundo que nos rodea está lleno de corrupción, mentiras y engaños, que intentan contaminar nuestros corazones y nuestras mentes. David oró: «Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio» (Salmo 51:10). Como seguidores de Jesús, deseamos tener corazones puros y dedicados a Dios.
La pregunta es: ¿cómo podemos mantener nuestros caminos puros?
La respuesta es simple pero poderosa: vivir de acuerdo con la Palabra de Dios. Deja que guíe tus pensamientos, decisiones y acciones. El salmista da dos pasos.
Primero, busca al Señor con todo tu corazón (Mateo 22:37). Segundo, esconde o atesora Su Palabra en tu corazón. Esto no es algo que podamos hacer por nuestra cuenta. Jesús dijo: «Sin mí, no podéis hacer nada» (Juan 15:5) . Pablo también nos dice: «Vivid por el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la naturaleza pecaminosa» (Gálatas 5:16). Nuestros corazones se purifican cuando nos sometemos al Señor, confiamos y obedecemos Su Palabra, y dejamos que el Espíritu Santo obre en nosotros (2 Corintios 1:21-22). Esto es la santificación, el proceso de llegar a ser más como Jesús. Somos santificados por Su verdad; Su Palabra es verdad (Juan 17:17). Dios le ordenó a Josué que meditara en Su Palabra día y noche (Josué 1:8). Cuando seguimos este patrón prescriptivo, buscando al Señor con todo nuestro corazón y atesorando Su Palabra, obtenemos la capacidad de meditar en ella diariamente. Esta práctica da forma a nuestras vidas y nos ayuda a evitar las cosas que contaminan nuestros corazones. Cuando tenemos hambre y sed de justicia (Mateo 5:6) y vivimos de cada palabra que sale de la boca de Dios (Mateo 4:4), podemos despojarnos de las cosas que nos obstaculizan (Hebreos 12:1-3) y apartarnos de todo camino erróneo (Salmo 119:103-105).
Cuando seguimos los pasos de los versículos 9 a 11, buscando a Dios con todo nuestro corazón y atesorando Su Palabra en nuestro corazón, podemos leer los versículos 12 a 16 con un corazón puro. Con nuestro corazón enfocado en Dios, podemos alabarlo verdaderamente, reflexionar sobre Sus mandamientos y encontrar alegría en vivir de acuerdo con Su Palabra. Estos versículos se convierten en algo más que palabras en una página. Nos guían, nos animan y nos muestran cómo vivir de una manera que honra a Dios.
Señor Jesús, ayúdame a buscarte con todo mi corazón. Que tu mano esté lista para ayudarme, porque he elegido tus preceptos. Amén.
-Mike Harrison (Orador de la Conferencia Connect 2026)
