Daily Word of Encouragement 3.18.26 - Connor Woolsey

Published March 18, 2026
Daily Word of Encouragement 3.18.26 - Connor Woolsey

Personal Testimonies - March 18, 2026

"For it is by grace you have been saved, through faith—and this is not from yourselves, it is the gift of God— not by works, so that no one can boast." (Ephesians 2:8)

I believed in Jesus and was saved at the age of 7, after my family moved into the house we live in now. I had grown up in the church, like many others, and had attended Sunday School and Awana. I had heard the gospel presented to me many times, and I finally decided to give my life to Christ. I realized that I was a sinner in need of a savior. Before receiving salvation for my sins, I would lie a lot and wasn't living a life that pleased God. Granted, I was only 7 at the time, but it doesn't matter how big the sin is; it's still a sin. I remember my parents both praying over me and helping me ask God for the salvation of my sins. From that day forward, I prayed a little here and there and knew I was saved, but didn't really take my faith that seriously.

Fast forward a few years, and I finally graduated from T&T in Awana and was now part of the Junior High youth group. Jim Matteri had been the youth pastor for years up to that point, and he decided to step down a few months after I joined the youth group. Hessel then brought in a missionary named Paul Tepper to fill in temporarily until they found someone to fill the position permanently. In the short time Paul was Hessel's youth pastor, I got to know him very well and became very close to him. He always encouraged us to be ambassadors of Christ and to live out our faith. This convicted and encouraged me to take my faith seriously and live out my faith. I am so thankful for God putting him into my life.

Since then, I have strived to grow in my faith and live it out daily in all that I do. I know I am far from perfect, but I know that God is slowly transforming me more like him every day. I praise God that he has saved me from my sins and given me a new identity: I am a child of God.

Testimonios personales - 18 de marzo de 2026

«Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.» (Efesios 2:8)

Creí en Jesús y fui salvado a los 7 años, después de que mi familia se mudara a la casa en la que vivimos ahora. Había crecido en la iglesia, como muchos otros, y había asistido a la escuela dominical y a Awana. Me habían presentado el evangelio muchas veces y finalmente decidí entregar mi vida a Cristo. Me di cuenta de que era un pecador que necesitaba un salvador. Antes de recibir la salvación por mis pecados, mentía mucho y no llevaba una vida que agradara a Dios. Es cierto que solo tenía 7 años en ese momento, pero no importa lo grande que sea el pecado; sigue siendo un pecado. Recuerdo que mis padres oraron por mí y me ayudaron a pedirle a Dios la salvación de mis pecados. A partir de ese día, oré un poco de vez en cuando y sabía que estaba salvado, pero en realidad no me tomaba mi fe muy en serio.

Unos años más tarde, por fin me gradué de T&T en Awana y pasé a formar parte del grupo juvenil de secundaria. Jim Matteri había sido el pastor de jóvenes durante años hasta ese momento, y decidió dejar el cargo unos meses después de que yo me uniera al grupo juvenil. Hessel trajo entonces a un misionero llamado Paul Tepper para que ocupara el puesto temporalmente hasta que encontraran a alguien para el puesto de forma permanente. En el poco tiempo que Paul fue pastor de jóvenes de Hessel, llegué a conocerlo muy bien y me hice muy amigo suyo. Siempre nos animaba a ser embajadores de Cristo y a vivir nuestra fe. Esto me convenció y me animó a tomarme mi fe en serio y a vivirla. Estoy muy agradecido a Dios por haberlo puesto en mi vida.

Desde entonces, me he esforzado por crecer en mi fe y vivirla a diario en todo lo que hago. Sé que estoy lejos de ser perfecto, pero sé que Dios me está transformando poco a poco para que cada día me parezca más a Él. Alabo a Dios porque me ha salvado de mis pecados y me ha dado una nueva identidad: soy un hijo de Dios.