Daily Word of Encouragement 4.12.26 - Cris Alfaro

Jesus’ Final Week - John 12:1-8 - April 12, 2026
As we study and dive deeper into the final weeks before the death and resurrection of our Lord Jesus, we come across one of the greatest stories of worship and adoration with Mary, accompanied by a contrasting example of disingenuous, fake altruism with Judas Iscariot.
We have three main characters in this narrative: Jesus (Subject of Worship), Mary (The faithful worshiper), and Judas (The thief and betrayer).
We start with Mary anointing Jesus' feet with a pound of very expensive perfume oil of spikenard. The inclusion of details such as the specific perfume type, volume, and purchase price provides valuable insight into the significance of the offering. A litra is approximately 12 oz and is equivalent to the volume a can of soda holds; 300 denarii were equivalent to the salary a laborer would earn for the entire year! Can you imagine spending your entire yearly salary on a small perfume bottle? It is an extravagant and luxurious form of worship Mary offered to Jesus, and we learn there are times also for extravagant adoration to God; R.C. Sproul mentions in his study of John, "What could you and I possibly do that would be too extravagant in honoring Jesus, too extravagant in praising Him, too extravagant in giving Him glory? If we love Christ, it is appropriate to love Him extravagantly, for He is worthy of extravagant love." Mary finished wiping Jesus' feet with her own hair as a demonstration of humility and submission to Him. During those times, it was customary to wash the feet of invited guests when they arrived at home; servants or slaves performed this task. As Mary took on this task of serving, she expressed her deep affection and submission to her Lord Jesus.
In contrast, we have Judas Iscariot protesting this act, calling it imprudent because it "could have been used for the poor," though the author of the book makes it clear that Judas was after the money rather than piety. Judas first words recorded in the book of John are full of deceit and malice, as he tried to corrupt the pure sacrifice Mary had presented to Jesus and use it as a platform to publicly seek accolades for his altruism. This is a reminder for us not to be like Judas, and present a public persona that is not who wo we truly are on the inside; that if we do something for the Lord, let it be an act of worship and adoration because you recognize who He is, and not to seek the approval of the people around you.
God can see our hearts and truly see our intentions as He saw through Judas; so, when you come to worship Him, do so with a genuine heart that recognizes His Lordship over your life. Jesus is not asking us to have an extravagant act of adoration every time we worship Him, but that we do so genuinely.
La última semana de Jesús - Juan 12:1-8 - 12 de abril de 2026
Mientras estudiamos y profundizamos en las últimas semanas antes de la muerte y resurrección de nuestro Señor Jesús, nos encontramos con una de las mejores historias de adoración con María, acompañada de un ejemplo contrastante de altruismo falso y deshonesto de Judas Iscariote.
Tenemos tres personajes principales en esta narrativa: Jesús (sujeto de adoración), María (la fiel adoradora) y Judas (el ladrón y traidor).
Empezamos con María ungiendo los pies de Jesús con una libra de aceite perfumado muy caro de nardo puro. La inclusión de detalles como el tipo específico de perfume, el volumen y el precio de compra ofrece una valiosa perspectiva sobre la importancia del sacrificio presentado por María. Los 300 gramos equivalen a aproximadamente la capacidad de una lata de soda y 300 denarios equivalían al salario que ganaría un trabajador durante ¡todo el año! ¿Te imaginas gastar todo tu salario anual en una lata pequeña de perfume? Es una forma extravagante y lujosa de adoración que María ofreció a Jesús y aprendemos que también hay momentos para la adoración extravagante a Dios; R.C. Sproul menciona en su estudio sobre Juan: "Qué podríamos hacer tú y yo que fuera demasiado extravagante en honrar a Jesús, demasiado extravagante en alabarle, demasiado extravagante en darle gloria? Si amamos a Cristo, es apropiado amarle de forma extravagante, porque Él es digno de un amor extravagante." María terminó limpiando los pies de Jesús con su propio cabello, como muestra de humildad y sumisión a Él. En aquella época, era costumbre lavar los pies de los invitados cuando llegaban a casa; esta tarea era para los sirvientes o esclavos. Al asumir esta tarea de sierva, María expresó su profundo afecto y sumisión a su Señor Jesús.
En contraste, tenemos a Judas Iscariote protestando por este acto al calificarlo como imprudente porque "podría haberse usado para los pobres," aunque el autor del libro deja claro que Judas buscaba el dinero y no la piedad. Las primeras palabras de Judas registradas en el libro de Juan están llenas de engaños y malicia, ya que intentó corromper el sacrificio puro que María había ofrecido a Jesús y usarlo como plataforma para buscar públicamente elogios por su altruismo. Esto es un recordatorio para que no seamos como Judas y presentemos una imagen pública que no sea quienes realmente somos por dentro; que, si hacemos algo por el Señor, que sea un acto de adoración honesto porque reconoces quién es Él, y no buscar la aprobación de las personas que te rodean.
Dios puede ver nuestros corazones y realmente ver nuestras intenciones, así como Él vio a través de Judas; así que cuando vengas a adorarle, hazlo con un corazón genuino que reconozca Su Señoría sobre tu vida. Jesús no nos pide que tengamos un acto extravagante de adoración cada vez que le adoramos, pero sí que lo hagamos genuinamente.
