Daily Word of Encouragement 4.30.26 - Julian Marcel

Jesus’ Final Week - John 20:24-29 - April 30, 2026
John 20:29 - Jesus said to him, ‘Have you believed because you have seen me? Blessed are those who have not seen and yet believed.’
I feel like Thomas is very relatable. I mean, imagine you are in his shoes. You walk with Jesus as His disciple for years only to witness him be brutally beaten, crucified, and buried. All hope was lost. Later that evening, after perhaps a long and depressing stroll, you head up to spend time with the rest of the disciples. And when you walk into the room, you are bombarded. “HE’S ALIVE!” “No, really, we have seen Him!” What would be your response? Mine would be similar to Thomas’ - “Unless I see in his hands the mark of the nails, and place my finger into the mark of the nails, and place my hand into his side, I will never believe” (Jn. 20:25).
This demand for physical evidence has led to the moniker “Doubting Thomas,” for this disciple. It is a fitting, yet harsh, nickname. We tend to associate the word “doubt” with a negative connotation. Here, while he certainly appears to be in the “wrong,” as John presents this account in his Gospel, his actions, in my opinion, are understandable. The amazing thing is that Jesus doesn’t scold him for having doubts, but eight days later, He comes in and presents Himself alive to Thomas. He gives Thomas exactly what he is looking for - physical evidence that He really is alive and has risen from the dead. Thomas believes and is amazed!
Jesus’ response, ‘Have you believed because you have seen me?’ could be read as a bit of a harsh reply. But the truth is that we all have unbelieving and doubting hearts like Thomas. It requires a supernatural revelation in our heart to bring us to spiritual life and believe in the Gospel. We are so blessed to be able to read from these eyewitness accounts to build our confidence in the resurrection and deity of Jesus - but even the most persuasive account would fall on deaf ears due to our sinful state.
“Blessed are those who have not seen and yet have believed” (Jn. 20:29). Does this describe you? Have you believed in the crucified and risen Lord Jesus Christ? If so, you are blessed. You are in a position of grace and you can praise the Lord for that! The greatest miracle of all time isn’t Jesus’ resurrection - it’s our salvation. From a dead and unresponsive heart, He has made you alive by His grace. Take hold of His provision and promises for your life. We serve a God of love, grace, forgiveness, and kindness.
Thank you Jesus!
La última semana de Jesús - Juan 20:24-29 - 30 de abril de 2026
Juan 20:29 - Jesús le dijo: «¿Porque me has visto, has creído? Bienaventurados los que no han visto y sin embargo han creído».
Siento que es muy fácil identificarse con Tomás. Quiero decir, imagínate que estás en su lugar. Has caminado con Jesús como su discípulo durante años, solo para ser testigo de cómo lo golpeaban brutalmente, lo crucificaban y lo enterraban. Se había perdido toda esperanza. Más tarde esa noche, tras quizás un largo y deprimente paseo, te diriges a pasar tiempo con el resto de los discípulos. Y cuando entras en la habitación, te bombardean. «¡ESTÁ VIVO!» «¡No, en serio, lo hemos visto!» ¿Cuál sería tu respuesta? La mía sería similar a la de Tomás: «Si no veo en sus manos la marca de los clavos, y meto mi dedo en la marca de los clavos, y meto mi mano en su costado, nunca creeré» (Jn. 20:25).
Esta exigencia de pruebas físicas ha dado lugar al apodo de «Tomás el incrédulo» para este discípulo. Es un apodo acertado, aunque duro. Tendemos a asociar la palabra «duda» con una connotación negativa. Aquí, aunque ciertamente parece estar «equivocado», tal y como Juan presenta este relato en su Evangelio, sus acciones, en mi opinión, son comprensibles. Lo sorprendente es que Jesús no le reprende por tener dudas, sino que, ocho días después, entra y se presenta vivo ante Tomás. Le da a Tomás exactamente lo que está buscando: una prueba física de que realmente está vivo y ha resucitado de entre los muertos. ¡Tomás cree y se maravilla!
La respuesta de Jesús, «¿Porque me has visto, has creído?», podría interpretarse como una respuesta un tanto dura. Pero la verdad es que todos tenemos corazones incrédulos y dudosos como el de Tomás. Se requiere una revelación sobrenatural en nuestro corazón para llevarnos a la vida espiritual y a creer en el Evangelio. Somos muy bendecidos por poder leer estos relatos de testigos oculares para fortalecer nuestra confianza en la resurrección y la deidad de Jesús; pero incluso el relato más persuasivo caería en saco roto debido a nuestro estado pecaminoso.
«Bienaventurados los que no han visto y sin embargo han creído» (Jn. 20:29). ¿Te describes así? ¿Has creído en el Señor Jesucristo crucificado y resucitado? Si es así, eres bendecido. ¡Te encuentras en una posición de gracia y puedes alabar al Señor por ello! El mayor milagro de todos los tiempos no es la resurrección de Jesús, sino nuestra salvación. De un corazón muerto e insensible, Él te ha dado vida por su gracia. Aprovecha su provisión y sus promesas para tu vida. Servimos a un Dios de amor, gracia, perdón y bondad.
¡Gracias, Jesús!
