Daily Word of Encouragement 5.25.26 - Shelby Allingham
__largepreview__.webp)
Attributes of God - God is Gracious - May 25, 2026
Exodus 34:6 - “The Lord passed before him and proclaimed, ‘The Lord, the Lord, a God merciful and gracious, slow to anger, and abounding in steadfast love and faithfulness.”’
God is gracious. If you’re anything like me, and you’ve grown up in the church since birth, you have heard that truth more times than you can count. We often hear it so much that we start to forget the significance of it.
Even though we all know what the word grace means, I decided to look it up in the dictionary. This is what it gave me:
Grace - Unmerited favor - God’s free, unearned, and undeserved love and blessings.
This means that there is absolutely nothing we could possibly do to enter the Kingdom of a perfect God. It is only by His grace alone that we even have a chance.
We are all sinners. We all make mistakes and choices that affect our lives. I am guilty of it myself. In fact, when I was 18 years old, fresh out of high school - without a job or a license - I decided that it would be best for me to leave my family and basically run away to live with my (now ex) boyfriend. At the time, I dressed it up as a need for freedom and independence, but really - deep down - I left because I wanted to live a sinful life without any accountability.
I turned my back on my Godly friends, my siblings, my parents and even the Lord himself. My parents tried the best they could to talk some sense into me in hopes that I would realize the decision that I was making, but I didn’t give them the time of day. After I left, it put a strain on our relationship and I hurt them so badly that I didn’t see them face to face for almost 6 months. They had every right to be angry, disappointed, upset and sad. But even though they felt every one of those things - and despite the fact that I was living a life that went against our family values - they made sure to message me every night before they went to bed. And it didn’t matter if I had argued with them all day over text trying to plead my case or prove my points, they never failed to text me and say “Goodnight, I love you.”
Then, after two years of living through the most exhausting period of my life, I impulsively packed as many things as I could in an hour and I went back home on a random day when I’d decided that I had finally had enough. Again, my parents had every right to not invite me back in, but that’s not what they chose to do. Instead, they allowed me to go back and start over.
That’s grace.
I didn’t deserve their love. I didn’t earn their forgiveness. They freely gave it.
That’s what God offers to us. He loves us even though we go wayward. He forgives us even though we choose sin. He’s faithful even though we go against His word. And He saves us even though we are far from worthy. And because He offers us grace, we are able to enter into His presence. That is GOOD news.
So, if you haven’t yet done it today, thank Him for His grace. Afterall, it is the only reason you and I are still here another day. Let’s choose to live it out in a way that honors Him.
Jesus, your grace is far beyond my comprehension. The fact that you choose to love a broken sinner like me despite all that I have done in my life - I don’t thank you enough for it. Thank you for giving me what I don’t deserve - your love and your blessings. And remind me, Jesus, that your grace is sufficient for me. Amen.
Atributos de Dios – Dios es lleno de gracia – 25 de mayo de 2026
Éxodo 34:6 – “Entonces el Señor pasó delante de él y proclamó: ‘El Señor, el Señor, Dios misericordioso y clemente, lento para la ira, y abundante en amor constante y fidelidad’”.
Dios es lleno de gracia. Si eres como yo, y creciste en la iglesia desde que naciste, has escuchado esa verdad más veces de las que puedes contar. A menudo la escuchamos tanto que empezamos a olvidar su significado.
Aunque todos sabemos lo que significa la palabra gracia, decidí buscarla en el diccionario. Esto fue lo que encontré:
Gracia – Favor inmerecido; el amor y las bendiciones de Dios, dados gratuitamente, sin haberlos ganado ni merecido.
Esto significa que no hay absolutamente nada que podamos hacer para entrar en el Reino de un Dios perfecto. Es solo por Su gracia, y únicamente por Su gracia, que siquiera tenemos una oportunidad.
Todos somos pecadores. Todos cometemos errores y tomamos decisiones que afectan nuestras vidas. Yo misma soy culpable de eso. De hecho, cuando tenía 18 años, recién salida de la preparatoria, sin trabajo ni licencia de conducir, decidí que lo mejor para mí era dejar a mi familia y básicamente huir para vivir con mi novio de ese entonces, que ahora es mi ex. En ese momento, lo presenté como una necesidad de libertad e independencia, pero en realidad, en lo profundo, me fui porque quería vivir una vida pecaminosa sin ninguna rendición de cuentas.
Le di la espalda a mis amigos piadosos, a mis hermanos, a mis padres e incluso al Señor mismo. Mis padres hicieron todo lo posible por hacerme entrar en razón, con la esperanza de que me diera cuenta de la decisión que estaba tomando, pero no les hice caso. Después de irme, nuestra relación se tensó, y los lastimé tanto que no los vi cara a cara durante casi seis meses. Ellos tenían todo el derecho de estar enojados, decepcionados, molestos y tristes. Pero aunque sentían cada una de esas cosas, y a pesar de que yo estaba viviendo una vida contraria a los valores de nuestra familia, se aseguraban de escribirme todas las noches antes de dormir. Y no importaba si había discutido con ellos todo el día por mensajes, tratando de defender mi caso o probar mis puntos; nunca dejaban de escribirme para decirme: “Buenas noches, te amo”.
Luego, después de dos años de vivir el período más agotador de mi vida, impulsivamente empaqué todas las cosas que pude en una hora y regresé a casa un día cualquiera, cuando finalmente decidí que ya había tenido suficiente. Una vez más, mis padres tenían todo el derecho de no recibirme de nuevo, pero eso no fue lo que eligieron hacer. En cambio, me permitieron regresar y empezar de nuevo.
Eso es gracia.
No merecía su amor. No me gané su perdón. Ellos lo dieron libremente.
Eso es lo que Dios nos ofrece. Él nos ama aun cuando nos desviamos. Nos perdona aun cuando escogemos el pecado. Él es fiel aun cuando vamos en contra de Su Palabra. Y nos salva aun cuando estamos lejos de ser dignos. Y porque Él nos ofrece gracia, podemos entrar en Su presencia. Esas son BUENAS noticias.
Así que, si aún no lo has hecho hoy, agradécele por Su gracia. Después de todo, esa es la única razón por la que tú y yo seguimos aquí un día más. Escojamos vivir esa gracia de una manera que lo honre.
Jesús, Tu gracia está mucho más allá de mi comprensión. El hecho de que elijas amar a una pecadora quebrantada como yo, a pesar de todo lo que he hecho en mi vida, es algo por lo que no te agradezco lo suficiente. Gracias por darme lo que no merezco: Tu amor y Tus bendiciones. Y recuérdame, Jesús, que Tu gracia es suficiente para mí. Amén.
