Daily Word of Encouragement 7.21.26 - Alena Thorp
Being a Healthy Christian - Psalm 119:9-16 - July 21, 2026
What helps us live a healthy Christian life? If we asked our kids in Sunday school, they would probably answer: Jesus, prayer, and reading the Bible. As basic as that answer may sound, it is actually very accurate. Psalm 119:9–16 continues to teach us exactly that. Part of our Christian walk is our lifestyle—our way. We want our way to be God-honoring, pure, upright, and above reproach. Verse 9 answers the question of how we can keep our way pure with a simple answer: "by guarding it according to your word."
What does it actually look like to guard our way? To start, we need to know God's Word. If we don't know the Word, there is no way we can guard our lives according to what it says. I have a friend whose mom is a lawyer. From what I've heard, when she gets a case, she studies it thoroughly. She reviews all the laws that apply to the case and prepares for every argument ahead of time. When she finally gets to court, she doesn't stop in the middle of the trial to say, "Wait, let me look up what my argument is," or, "What does it mean to object?" She has already studied the law so carefully that she has what she needs ready in her mind. In the same way, we need to know God's Word before the battle comes. Then, when temptation or trials come, we already have His truth stored in our hearts. We also have to intentionally choose to guard our way by fighting against the things that would make it impure. Verse 11 says, "I have stored up your word in my heart, that I might not sin against you." If God's Word is not in our hearts, how much harder is it to fight temptation and keep our way pure? We can know God's Word and even strive to guard our way, but it will be difficult if we try to do it apart from Jesus.
I remember one time when I was younger, I wanted something, so I asked my mom if I could have it. She said no. Thinking I could get a different answer, I went and asked my dad instead. My non-Christian, unbelieving dad responded with something along the lines of, "Honor your father and your mother, as the Lord your God has commanded you..." I was so surprised that he knew that verse because, to me, everyone who knew Scripture was a Christian. He knew the verse, but I also knew he didn't know God or believe in Him. That memory reminds me that simply knowing Scripture isn't enough. We need to know the Author of Scripture. Verse 10 says, "With my whole heart I seek you; let me not wander from your commandments!" We need a personal relationship with Jesus and to seek Him with our whole heart. I also find the wording interesting: "let me not wander." The psalmist doesn't pray independently, but humbly asks God to keep him from wandering. He recognizes that he cannot faithfully obey God in his own strength. He depends on the Lord to guide and preserve him because God is sovereign.
Psalm 119 is one of my favorite psalms to pray over because I so often feel like I am failing. There are times when I don't always seek God with my whole heart, delight in His Word, or fix my eyes on His ways. Yet this passage reminds me that I am not alone. I have a God who is with me, guiding me and helping me not wander from His commandments. He teaches me His statutes, strengthens me to walk in His ways, and continually draws me back to Himself. What an incredible God we serve.
Dear God, thank You for giving us Your Word, and for sending the Holy Spirit to guide us in our Christian walk. Help us to give You our whole heart, delight in Your statutes, and fix our eyes on Your magnificent ways. Help us to be diligent in studying Your Word, having it in our hearts, praying over it, meditating on it, and knowing it. May Your Word guard our way, keep us from wandering, and draw us closer to You each day. Amen.
Ser un Cristiano Saludable – Salmo 119:9–16 – 21 de julio de 2026
¿Qué nos ayuda a vivir una vida cristiana saludable? Si les preguntáramos a nuestros niños en la escuela dominical, probablemente responderían: Jesús, la oración y leer la Biblia. Tan básica como pueda sonar esa respuesta, en realidad es muy acertada. Salmo 119:9–16 continúa enseñándonos exactamente eso. Parte de nuestro caminar cristiano es nuestro estilo de vida: nuestro camino. Queremos que nuestro camino honre a Dios, sea puro, recto y sin reproche. El versículo 9 responde a la pregunta de cómo podemos mantener puro nuestro camino con una respuesta sencilla: “Guardándolo conforme a Tu palabra”.
¿Cómo se ve realmente guardar nuestro camino? Para empezar, necesitamos conocer la Palabra de Dios. Si no conocemos la Palabra, no hay manera de que podamos guardar nuestra vida conforme a lo que ella dice. Tengo una amiga cuya mamá es abogada. Por lo que he escuchado, cuando recibe un caso, lo estudia a fondo. Revisa todas las leyes que aplican al caso y se prepara de antemano para cada argumento. Cuando finalmente llega a la corte, no se detiene en medio del juicio para decir: “Espera, déjame buscar cuál es mi argumento”, o “¿Qué significa objetar?”. Ya ha estudiado la ley con tanto cuidado que tiene listo en su mente lo que necesita. De la misma manera, necesitamos conocer la Palabra de Dios antes de que llegue la batalla. Entonces, cuando vengan la tentación o las pruebas, ya tendremos Su verdad guardada en nuestros corazones. También tenemos que escoger intencionalmente guardar nuestro camino luchando contra las cosas que lo harían impuro. El versículo 11 dice: “En mi corazón he guardado Tus dichos, para no pecar contra Ti”. Si la Palabra de Dios no está en nuestros corazones, ¿cuánto más difícil será luchar contra la tentación y mantener puro nuestro camino? Podemos conocer la Palabra de Dios e incluso esforzarnos por guardar nuestro camino, pero será difícil si intentamos hacerlo aparte de Jesús.
Recuerdo una vez, cuando era más joven, que quería algo, así que le pregunté a mi mamá si podía tenerlo. Ella dijo que no. Pensando que podría obtener una respuesta diferente, fui y le pregunté a mi papá. Mi papá, que no era cristiano ni creyente, respondió con algo parecido a: “Honra a tu padre y a tu madre, como el Señor tu Dios te ha mandado…”. Me sorprendió mucho que conociera ese versículo porque, para mí, todos los que conocían la Escritura eran cristianos. Él conocía el versículo, pero yo también sabía que no conocía a Dios ni creía en Él. Ese recuerdo me recuerda que simplemente conocer la Escritura no es suficiente. Necesitamos conocer al Autor de la Escritura. El versículo 10 dice: “Con todo mi corazón te he buscado; no me dejes desviarme de Tus mandamientos”. Necesitamos una relación personal con Jesús y buscarlo con todo nuestro corazón. También encuentro interesante la frase: “no me dejes desviarme”. El salmista no ora de manera independiente, sino que humildemente le pide a Dios que lo guarde de desviarse. Reconoce que no puede obedecer fielmente a Dios en sus propias fuerzas. Depende del Señor para que lo guíe y lo preserve, porque Dios es soberano.
El Salmo 119 es uno de mis salmos favoritos para orar, porque muy a menudo siento que estoy fallando. Hay momentos en los que no siempre busco a Dios con todo mi corazón, no me deleito en Su Palabra, ni fijo mis ojos en Sus caminos. Sin embargo, este pasaje me recuerda que no estoy sola. Tengo un Dios que está conmigo, guiándome y ayudándome a no desviarme de Sus mandamientos. Él me enseña Sus estatutos, me fortalece para caminar en Sus caminos y continuamente me atrae de regreso a Él. Qué Dios tan increíble servimos.
Querido Dios, gracias por darnos Tu Palabra y por enviar al Espíritu Santo para guiarnos en nuestro caminar cristiano. Ayúdanos a darte todo nuestro corazón, a deleitarnos en Tus estatutos y a fijar nuestros ojos en Tus caminos magníficos. Ayúdanos a ser diligentes en estudiar Tu Palabra, tenerla en nuestros corazones, orar sobre ella, meditar en ella y conocerla. Que Tu Palabra guarde nuestro camino, nos mantenga de desviarnos y nos acerque más a Ti cada día. Amén.
