Daily Word of Encouragement 7.8.25 - Jeff Dow

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Daily Word of Encouragement 7.8.25 - Jeff Dow

Identity in Christ - Romans 8:14-17 - July 8, 2025 

Imagine you've just found out you're the long-lost heir to a huge inheritance, and how that excitement would change your outlook on life! It would obviously be life-changing here on earth, but in reality, it is nothing compared to the inheritance God has for His children. 

In today's scripture reading, we are presented with an amazing yet troubling promise in verse 17. Amazing because it says that all the children of God are his heirs- We will receive the inheritance of God, and there is no greater inheritance in the whole universe! And yet it is troubling because that we will have to suffer to receive it. 

But first, let's explore this profound truth about our identity in Christ. Verse 14 tells us we have been adopted into God's family and given a new spirit. Through Christ, God now see us as His children and wants us to cry out to Him as our Abba Father (like a child calls out to Daddy). We are no longer fatherless or slaves to fear. He wants us to know we are loved and a part of His family, which no one can touch or take away! So much so that in verse 16 God's Spirit is given like a stamp of approval, bearing witness with our spirit that we are His. 

Next, in verse 17, we see that not only are we adopted, but we also receive an inheritance. One that we cannot ever fully imagine! John Piper summed up our great inheritance like this, "Our inheritance as children of God includes a least this: the world and all that is in it; God himself as our final and ultimate portion and reward; and new, glorified bodies that can enjoy more fully and deeply God and his gifts with no hint of idolatry. This is our great inheritance: the Lord himself!" 

And we are not only heirs of God but heirs WITH Christ. I love how the dictionary defines Heir: a person legally entitled to the property or rank of another upon that person's death. It is also defined as a person who inherits and continues the legacy of a predecessor. These definitions truly describe what we have in Christ because of His death and the task we are given to continue His legacy. 

This brings us to the end of verse 17: "fellow heirs with Christ, provided we suffer with him in order that we may also be glorified with him". Suffering is a part of following Christ. No sugar coating it. We are called to deny ourselves, take up our cross, and follow him. But God wants us to view our inheritance as so great that it makes every trouble in life seem small in comparison. 

I love how Heb 12:2 says it, "Looking to Jesus, the founder and perfecter of our faith, who for the joy that was set before him endured the cross, despising the shame, and is seated at the right hand of the throne of God." God has set joy before us as well and wants us to grasp this truth so we can endure the cost of following Jesus. 

So, picture this life as a journey on our way to receive a spectacular inheritance. Knowing that we are children and heirs of God will help us live for His kingdom and make our burdens lighter, knowing the inheritance we have waiting for us. 

    

Palabra diaria de aliento basada en la lectura de hoy     

Identidad en Cristo - Romanos 8:14-17 - 8 de julio de 2025 

Imagina que acabas de descubrir que eres el heredero perdido de una enorme fortuna, ¡y cómo ese entusiasmo cambiaría tu perspectiva de la vida! Obviamente, cambiaría tu vida aquí en la tierra, pero en realidad no es nada comparado con la herencia que Dios tiene para sus hijos. 

En la lectura de las Escrituras de hoy, se nos presenta una promesa asombrosa pero inquietante en el versículo 17. Asombrosa porque dice que todos los hijos de Dios son sus herederos: ¡Recibiremos la herencia de Dios, y no hay mayor herencia en todo el universo! Y, sin embargo, es inquietante porque tendremos que sufrir para recibirla. 

Pero primero, exploremos esta profunda verdad sobre nuestra identidad en Cristo. El versículo 14 nos dice que hemos sido adoptados en la familia de Dios y se nos ha dado un nuevo espíritu. A través de Cristo, Dios ahora nos ve como sus hijos y quiere que clamemos a Él como nuestro Abba Padre (como un niño llama a su papá). Ya no somos huérfanos ni esclavos del miedo. Él quiere que sepamos que somos amados y que formamos parte de su familia, ¡que nadie puede tocar ni quitarnos! Tanto es así que en el versículo 16, el Espíritu de Dios nos es dado como un sello de aprobación, dando testimonio a nuestro espíritu de que somos suyos. 

A continuación, en el versículo 17, vemos que no solo somos adoptados, sino que también recibimos una herencia. ¡Una herencia que nunca podremos imaginar en su totalidad! John Piper resumió nuestra gran herencia de esta manera: «Nuestra herencia como hijos de Dios incluye, como mínimo, lo siguiente: el mundo y todo lo que hay en él; Dios mismo como nuestra parte y recompensa final y definitiva; y cuerpos nuevos y glorificados que pueden disfrutar más plena y profundamente de Dios y de sus dones sin ningún atisbo de idolatría. Esta es nuestra gran herencia: ¡el Señor mismo!». 

Y no solo somos herederos de Dios, sino herederos CON Cristo. Me encanta cómo define el diccionario la palabra «heredero»: persona que tiene derecho legal a la propiedad o al rango de otra persona tras la muerte de esta. 

También se define como una persona que hereda y continúa el legado de un predecesor. Estas definiciones describen verdaderamente lo que tenemos en Cristo gracias a su muerte y la tarea que se nos ha encomendado de continuar su legado. Esto nos lleva al final del versículo 17: «coherederos con Cristo, siempre que padezcamos con él para que también seamos glorificados con él». El sufrimiento es parte del seguimiento de Cristo. No hay que endulzarlo. Estamos llamados a negarnos a nosotros mismos, tomar nuestra cruz y seguirle. Pero Dios quiere que veamos nuestra herencia como algo tan grande que hace que todos los problemas de la vida parezcan pequeños en comparación. Me encanta cómo lo dice Hebreos 12:2: «Fijemos la mirada en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y está sentado a la derecha del trono de Dios». 

Dios también ha puesto el gozo delante de nosotros y quiere que comprendamos esta verdad para que podamos soportar el costo de seguir a Jesús. 

Así que imagina esta vida como un viaje en el camino hacia una herencia espectacular. Saber que somos hijos y herederos de Dios nos ayudará a vivir para Su reino y hará que nuestras cargas sean más ligeras, sabiendo la herencia que nos espera.